En la imagen de 1929, de Väinö Auer, vemos al selk'nam Freily vestido con ropas occidentales tallando un arco, símbolo de la mezcla de cultura de los sobrevivientes. |
Desde
finales del siglo XIX los Selk'nam de Tierra del Fuego fueron víctimas
de un terrible genocidio, que supuso la eliminación sistemática de la
mayoría de su pueblo mediante los asesinatos, las cacerías y la
deportación. Convertidos en un obstáculo para el desarrollo ganadero,
los terratenientes acabaron con su modo de vida tradicional y milenario.
De las más de tres mil personas que componían su
población, apenas sobrevivieron un centenar. Pero hubo supervivientes,
que se emplearon como servidumbre doméstica en Punta Arenas o asimilados
al trabajo en las estancias como campañistas o alambradores. Así, los
Selk'nam actuales mantienen viva la memoria de su pueblo y responden con
contundencia a los que les declaran extintos: "Por supuesto que
existimos, más allá de la idea vigente de extinción, tendremos nuestras
particularidades, sobretodo si nos referimos a la idea de pueblo
originario, ya que nuestra cultura no se ha transmitido libremente,
hemos sufrido un proceso, que entre otros elementos buscaba la
eliminación de nuestra identidad, este proceso obligó a nuestros
antepasados a la búsqueda de refugio... a mezclarse con esta nueva
civilización que muy poco tenía de civilizada. Hoy nuestros abuelos,
bisabuelos y tatarabuelos están presentes en nuestra sangre,
empujándonos a exigir una reparación histórica totalmente necesaria,
para reivindicar finalmente a los antiguos que han dejado una huella muy
profunda en nosotros. Claro que hay descendientes".